Thinking (not so) Different

Efectivamente, tras varios meses de transición y algunos de adaptación, a día de hoy todos mis dispositivos pertenecen a la plataforma de Apple.
Todo surgió a raíz de un iPad perfecto para consumir contenido multimedia, jugar y para crear y ver partituras en formato digital (mediante la aplicación NotateMe). Obviamente el dispositivo puede hacer muchas más cosas. Por ejemplo, emparejado con el Apple Wireless Keyboard se convierte en una razonable opción para quienes se dediquen a escribir con frecuencia y quieran huir de las complejidades del ordenador. Ahora bien, con hojas de cálculo la cosa ya cambia porque no tener un ratón hace que el uso no sea tan eficaz.

Contento con el resultado y ante la opción de renovar mi teléfono móvil, me lancé a por un iPhone 5c de 16GB (luego retirados para dejar únicamente la versión de 8 gigas). Todo el uso de redes sociales, email y mensajería se quedó fuera del iPad porque, la verdad, es mucho más cómodo teclear en un teléfono que en una tablet por una sencilla cuestión del recorrido que hacen tus dedos hasta cada carácter. Además, el iPhone se encuentra permanentemente conectado a internet a través de la red de datos; por lo que me liberaba de la necesidad de una wifi a la que conectar el iPad.

Unos meses después, ya para completar el cambio y aprovechando su renovación, adquirí un MacBook Pro con pantalla Retina de 13” y lo convertí en mi equipo principal. Think Different? Pues no mucho ya que la transición desde Linux es bastante sencilla (sigue funcionando bajo el mismo paradigma de SO, aunque sea BSD). Esto cerró el círculo y además la renovación de aplicaciones como iPhoto (ahora Fotos, con un diseño similar al de iOS), y el poder instalar la suite ofimática de forma gratuita (Pages, Numbers, Keynote) facilitó aún más el encontrarme rápidamente cómodo bajo el nuevo sistema.

Por último, he añadido un AppleTV en mi salón. Conectando todo a la misma red wifi puedo hacer streaming desde las bibliotecas del ordenador para reproducir música, fotos y video en el televisor; además de hacer duplicado de pantalla (Airplay desde el teléfono o la tableta). Precisamente este es el escenario que más comodidad me aporta porque puedo estar tumbado tranquilamente en el sofá y con solo manejar el iPad puedo poner en el televisor la película o serie que me apetezca ver en cada momento, incluso las que son en streaming, y disfrutarlas mucho más que antes. Mando a distancia incluido!

No echo en falta ninguna característica especial de Android: quizás solo he tenido que buscar alternativas a un par de apps, pero las más comunes tienen su correspondiente versión. iOS es un fantástico sistema operativo para estos dispositivos donde la sencillez y la inmediatez debe superar a las grandes características avanzadas. Tal vez el iPad se sienta ahora un poco “en tierra de nadie” si no lo tienes para un uso específico (en mi caso, lectura de iBooks, trabajo con partitura, etc.); mientras que en el Macbook todo funciona como uno se espera de Apple. Aquí si he notado que hay cosas más cómodas de hacer en Linux que en OS X, así como la libertad de personalización del comportamiento de la máquina.

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