Primeras impresiones en Windows 10

Windows 10 escritorio

Hace ya unos días que pude tomar contacto con Windows 10 y la verdad es que estoy gratamente sorprendido. En primer lugar porque se trataba de un renqueante portátil con ya más de un lustro de vida que se vio rejuvenecido; y en segundo lugar porque tras el nefasto Windows 8 (y el posterior 8.1), por fin se vuelve a un entorno de escritorio más tradicional. Sí, ese en el que el escritorio tiene pinta de ser un escritorio y no un puñado de tarjetas que bailan a su propio ritmo (ahora bien encajonadas dentro de un menú inicio remodelado).

Windows 10 - Menu Inicio

A nivel técnico me ha gustado mucho que no haya tenido que buscar ni un solo driver: tras la instalación, todo (incluyendo conexión inalámbrica, bluetooth, gráficos, etc) estaba listo. Es otro paso adelante tras el camino iniciado con Windows 7, que hacía algo similar aunque no siempre con tanta eficiencia.
También se mueve bastante ligero. Los requisitos mínimos para emplear Windows 10 son bastante comedidos y el sistema respondía bastante bien, incluso tratándose de un vetusto Intel Core i3 de primera generación operando sobre un disco mecánico a 5200rpm. Sobre un disco SSD, la cosa debe ser fabulosa.

Windows 10 - Tienda

Por supuesto, poder actualizar de forma gratuita desde W7 o W8 es un buen aliciente para dar el salto; pero más aún cuando el sistema parece bastante robusto (no he tenido problemas ni cuelgues) e incorpora ideas que han tomado protagonismo en los últimos años (tienda de apps, centro de notificaciones, sincronización entre dispositivos, modo avión, reconocimiento táctil, integración con la nube, asistente por voz, etc.). No se trata de hacer un repaso de todas las novedades (sobran “youtubers” para eso), sino de reconocer que poco a poco vamos desdibujando la línea que separaba el móvil del PC.
Del nuevo navegador, poco que decir aún. El tiempo dirá si “Edge” puede recuperar terreno aunque por lo de ahora no veo nada que me llame especialmente la atención.

Windows 10 - Navegador

Luego instalé Windows 10 en una máquina virtual sobre mi Macbook Pro. Claro, es una máquina virtual; pero siendo este un i5 de sobrada potencia, dedicándole 4 de mis 8 GB de Ram y operando sobre los fantásticos SSDs de Apple, no entiendo como se arrastra tanto. Tal vez a Virtualbox le falte optimización, vete tu a saber.
Con todo, Windows 10 parece un sistema sobre el que podría trabajar sin problemas. Me gusta su aspecto limpio, el explorador de archivos es potente, funciona razonablemente rápido y en conjunto parece una solución completa a las necesidades de cualquier usuario típico, siempre y cuando lo combines con una suscripción a Office o te instales la versión completa del paquete.
Todavía tiene algún detalle feo y seguro que no está exento de errores, pero con buenos mimbres… puede que tengamos otro windows de esos que duran una década.

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3 pensamientos en “Primeras impresiones en Windows 10

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